“La ordenación territorial se refiere a los métodos usados desde hace años por el sector público para influir en la futura distribución de las actividades en el espacio. Se sobreentiende que con la voluntad de crear compaginar las demandas de desarrollo con las necesidades de protección del medio ambiente, y para conseguir objetivos sociales y económicos. La ordenación territorial comprende medidas para coordinar los impactos territoriales de otras políticas del sector, para alcanzar una distribución más uniforme del desarrollo económico de las regiones, y para regular la conversión de la tierra y los usos de la propiedad” (Comisión Europea, 1997. Compendio de los Sistemas de Ordenación Territorial Europeos).
Una breve historia del desarrollo de la Ordenación Territorial Europea
EN 1984 el Consejo de Europa firmó la Carta de Torremolinos – la Carta Europea de la Ordenación Regional/Territorial. La Carta de Torremolinos se centró en el desarrollo socioeconómico equilibrado de las regiones de Europa, aumentando su calidad de vida, la administración responsable de los recursos naturales y la protección al medio ambiente, además de un uso racional del suelo. La Carta significó un llamamiento para la cooperación internacional de cara a alcanzar una “auténtica ordenación europea”.
El Acta Única Europea (1987) y los movimientos hacia un Mercado Único (1992) aumentaron la preocupación europea con los modelos de desarrollo regional. La Dirección General para la Política Regional y Cohesión (ahora conocida como “DG Regio”) comenzó a tomar un papel en la comprensión de la ordenación territorial.
En 1991 la Comisión Europea publicó “Europa 2000: Visiones del Desarrollo del Territorio de la Comunidad”. Este documento analizaba las presiones ejercido por el progreso socioeconómico sobre el territorio de Europa, así como las intervenciones nacionales y regionales y de la Comunidad. Europa 2000 identificó dos regiones de crecimiento: Norte-Oeste de Europa y el “Norte del Sur”, un cinturón que iba del Noreste de España al Noroeste de Italia / Sur de Alemania. Dicho informe puso en evidencia la necesidad de prestar la atención necesaria al desarrollo equilibrado y armónico del territorio de la Comunidad.
“Europa 2000+: Cooperación para el Desarrollo Territorial de Europa” le siguió en 1994. Este documento actualizó y amplió el análisis de “Europa 2000”, y favoreció la cooperación en el campo de la ordenación territorial en todo el continente.
En 1991 se estableció el Comité sobre el Desarrollo Territorial. Este Comité reunió a los ministros encargados del desarrollo territorial de los estados miembros. En el mismo año, Kunzmann y Wegener, de la Universidad de Dortmund, publicaron un documento de gran impacto que apostaba por un sistema policéntrico de ciudades como alternativa a la dominación de los grandes centros. También en 1991 el informe Perspectivas en Europa de la Agencia Nacional Holandesa de Ordenación Física desarrolló el concepto de la ordenación territorial supranacional y sostuvo que el planteamiento nacional debiera tomar en cuenta esta dimensión. El Tratado de Maastricht (también de 1991) introdujo la idea de un desarrollo de la infraestructura del transporte a escala continental, a través de las Redes de Transporte Europeas.
La reunión del Consejo de Ministros de Ordenación Territorial en Leipzig en 1994 adoptó tres retos fundamentales:
- Cohesión económica y social
- Desarrollo Sostenible
- Reforzar la coherencia del continente europeo
También se alcanzó un acuerdo en los principios clave:
- Hacia un sistema urbano más equilibrado y policéntrico
- Igualdad de acceso a la infraestructura y al conocimiento
- Una gestión más inteligente y desarrollo sostenible del patrimonio natural y cultural de Europa
El Consejo Europeo de Leipzig instó al Comité de Desarrollo Territorial a definir una Perspectiva Territorial Europea de Desarrollo. El Consejo también aceptó una oferta de la Comisión Europea para crear un observatorio de investigación territorial que acabaría tomando forma en un observatorio europeo de cambio y ordenación del territorio. Este sería el origen de ESPON.
La Perspectiva Europea de Desarrollo Territorial
La Perspectiva Europea de Desarrollo Territorial (ESDP) fue acordada en el Consejo de Ministros sobre Ordenación Territorial en la reunión de Potsdam en 1999. Su subtítulo era “hacia un desarrollo equilibrado y sostenible del territorio de la Unión Europea”.
“Una estrategia, multisectorial e indicativa para el desarrollo territorial de la Unión” es como la ESDP se describe a sí misma. Entre sus principales ideas se encuentra:
- se requiere una visión integrada – es decir, que no se mire sólo a sectores de actividad de forma individualizada (tales como la agricultura, el medio ambiente, el desarrollo económico o el transporte). Este proceso de integración significa que todas las partes afectan al resto.
- Desarrollo territorial – donde las cosas suceden – de vital importancia para Europa;
- ESPD también es una estrategia – propone una serie de acciones interrelacionadas para conseguir el objetivo de un desarrollo sostenible y equilibrado del territorio de la Unión Europea
- ESDP es consultiva – la UE no tiene competencias legales para realizar ordenación territorial, de manera que está en manos de los estados miembros y de las regiones el poner en práctica los principios de la ESPD
Temas Territoriales: la Dimensión Europea
Alguno de los temas que mantiene la ESDP son:
Crecimiento y presiones crecientes para el desarrollo de una nueva “housing”;
- impactos de la migración
- de regiones con altos índices de desempleo hacia regiones con bajo desempleo
- variaciones regionales en PIB per cápita y desempleo
- las amenazas llegan por el cambio climático, especialmente de áreas como los Países Bajos o el Delta del Po (Italia)
- nuevas oportunidades económicas, por ejemplo, las “gateway cities”
- necesidad de que se aborde los problemas de la urbanización irregular
La ESPD propone políticas pautas para la política territorial
Estas son:
1. Desarrollo de sistemas urbanos policéntricos y equilibrados, potenciando la relación entre las áreas urbanas y rurales con el objetivo de crear una nueva relación entre ambos.
2. Promoción de los conceptos de transporte integrado y de comunicación que apoyan el desarrollo policéntrico del territorio de la Unión Europea, con el objetivo de un progreso gradual hacia la igualdad del acceso a la infraestructura y al conocimiento,
3. Buena administración del patrimonio natural y cultural, que ha de ayudar a la conservación de las identidades regionales y de la diversidad cultural frente a la globalización.