Recursos y reservas
Los recursos económicamente utilizables de agua dulce se estiman entre 9.000 y 14.000 km3 y constituyen una pequeña porción de los 35 millones de km3 de agua dulce existentes. La extracción para uso humano se estima en 3.600 km3 y los caudales necesarios para la conservación de los ecosistemas en 2.350 km3. Del agua que se extrae, el 69% se destina a la agricultura, el 21% a la industria y el 10% al abastecimiento de las poblaciones, aunque, como la industria y el uso doméstico consumen sólo una pequeña parte del agua utilizada, el consumo agrícola es del 93% frente a sólo un 3% del consumo doméstico.
La distribución del agua en el mundo es irregular, por lo que hay regiones, especialmente en África y en el Oriente próximo, en las que el déficit de agua supone un obstáculo claro al desarrollo. Estas situaciones de escasez se incrementan en periodos de sequía que llevan a situaciones insostenibles y a graves tensiones políticas.
Para más información, se recomienda consultar la siguiente documentación:
- “Agua y cultivos, logrando el uso óptimo del agua en la agricultura”. FAO. Roma, 2002.
- “Vital Water Graphics: Water use and management – Global water withdrawal and consumption”. UNEP.
- “Vital Water Graphics: Water use and management – Freshwater withdrawal by sector in 2000”. UNEP.
Abastecimiento y saneamiento
En el año 2000, 1.100 millones de personas (el 18% de la población mundial) carecían de un sistema de abastecimiento mejorado (conexión de agua a la vivienda, acceso a un pozo o manantial protegido o a un colector de agua de lluvia con calidad suficiente y precio asequible). Entre 1990 y 2000, se había facilitado el abastecimiento a 816 millones de personas pero con el aumento de la población en el mismo periodo sólo se había incrementado en un 3% la población servida.
En cuanto al saneamiento, en el año 2000, un 40% de la población – unos 2.400 millones de habitantes- carecía de un sistema de saneamiento, a pesar del acceso en los 10 últimos años de 747 millones de personas a este servicio (en particular, menos del 50% de la población total de Asia, que es el continente más poblado, carece de este servicio).
Las personas sin abastecimiento y saneamiento suelen ser pobres y los gobiernos no tienen, en la mayoría de los casos, capacidad para financiar sistemas adecuados. La no disponibilidad de saneamiento se traduce en el vertido incontrolado de heces a cauces o al terreno, deteriorando la calidad del agua y haciéndola no apta para el abastecimiento y otros usos y facilitando la propagación de enfermedades, especialmente diarrea (incluyendo cólera y disentería), de aquellos pobres que no tienen acceso a otra fuente de agua.
Los costes humanos derivados de la falta de infraestructura sanitaria son enormes: propagación de enfermedades, trabajo penoso (especialmente para las mujeres que tienen que caminar largas distancias cargadas con agua) y limitaciones considerables al desarrollo.
Como información complementaria se recomiendan los siguientes documentos:
- “Second United Nations World Water Development Report: Water, a shared responsability. Chapter 3. Water and Human Settlements in an Urbanizing World”. UNESCO. Marzo, 2006.
- “Segundo informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo: El agua, una responsabilidad compartida. Resumen ejecutivo”. UNESCO. Marzo, 2006.
- “Primer informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo: Agua para Todos, Agua para la Vida”. UNESCO. Marzo, 2003.
Además, se recomiendan las siguientes páginas web:
- Guías de la Organización Mundial de la Salud para la calidad del agua potable.
- La sección “Water and sanitation” del portal Freshwater, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Agua y salud
La falta de un abastecimiento de agua que proporcione agua potable acarrea la propagación de una serie de enfermedades como la diarrea, la malaria, la hepatitis A, la tifoidea y otras menos conocidas como la esquistosomiasis, las helmintiasis intestinales, la encefalitis japonesa o el dengue.
Las enfermedades diarreicas (incluidos el cólera y la disentería) producen 1,8 millones de muertes al año, el 90% en niños de menos de 5 años.
La malaria o paludismo es la segunda causa de fallecimientos, con 1,3 millones de muertes anuales que afectan en un 90% a los niños de menos de 5 años.
Del total de 57 millones de personas que fallecen cada año en el mundo, 3,8 lo hacen por causas imputables al agua, registrándose entre estas víctimas un 46% de niños. (En un año se registran más muertes debidas al agua que las provocadas por todas las guerras que se han producido desde el final de la 2ª Guerra Mundial).
Por áreas geográficas, el África Subsahariana, con un 53% de las muertes, es la más afectada, seguida del sureste asiático con un 23%. Siguen los países del este del Mediterráneo, con un 10%, y los del este del Pacífico (incluyendo China) con un 9%.
Además de estas cifras de muertes, hay que tener en cuenta las personas enfermas que no pueden trabajar durante años y las pérdidas económicas para los familiares que tienen que atenderlas.
Para más información, se recomienda consultar la siguiente documentación:
- “Hojas informativas sobre enfermedades relacionadas con el agua” (inglés). Organización Mundial de la Salud.
- “Second United Nations World Water Development Report: Water, a shared responsability. Chapter 6. Protecting and promoting human health”. UNESCO. Marzo, 2006.
- “Segundo informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo: El agua, una responsabilidad compartida. Resumen ejecutivo”. UNESCO. Marzo, 2006.
- “Primer informe de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo: Agua para Todos, Agua para la Vida”. UNESCO. Marzo, 2003.