La utilización de los recursos costeros es, a veces, generadora de conflictos entre distintos sectores de actividad y entre éstos y el medio ambiente.
Para definir las estrategias de gestión, debe partirse de un análisis del complejo sistema existente, analizar el impacto de los proyectos de desarrollo sobre las distintas actividades y los ecosistemas existentes, dejando que en su selección intervenga el público y hacer un seguimiento de su implantación y de los efectos que produce sobre las distintas actividades de la zona y el medio ambiente.
La administración debe intervenir a través de medidas de planificación, reglamentarias y económicas para corregir los desequilibrios que puedan hacer insostenible el desarrollo de las zonas costeras.
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