Es un error habitual atribuir exclusivamente a la industria y a los sistemas de transporte, especialmente el automóvil, el origen principal de la contaminación. El entorno construido, donde pasamos más del 90% de nuestra vida, es en gran medida culpable de dicha contaminación.
Los edificios consumen entre el 20 y el 50% de los recursos físicos en su entorno. Dentro de las actividades industriales la actividad constructora es la mayor consumidora, junto con la industria asociada, de recursos naturales como pueden ser madera, minerales, agua y energía. Asimismo, los edificios, una vez construidos, continúan siendo una causa directa de contaminación por las emisiones que se producen en los mismos o el impacto sobre el territorio, creando un ambiente físico alineante, y una fuente indirecta por el consumo de energía y agua necesarios para su funcionamiento.
Así considerando solamente los consumos energéticos de las instalaciones fijas de los edificios (calefacción, climatización, ACS e iluminación), el Consumo Energético en el Sector Terciario ascendió, en el año 2000, a 5.575 ktep, lo que representaba el 6,13% del consumo total nacional. Dicho consumo se repartía de la siguiente forma, el 33% lo representaba el sector oficinas, seguido por los restaurantes y alojamientos con un 30%, el comercio el 22%, sanidad el 11% y educación el 4%. Multiplicándose por 2,6 el consumo energético del sector servicios en 1980.”