Las emisiones del sector residencial, comercial e institucional se habían incrementado en 2004 en un 65% respecto del año base de 1990. Es decir, 20 puntos más que el conjunto de emisiones españolas que en ese año estaban en torno al 45%. El sector doméstico y el de la edificación consumen en torno a un 20% del total de la energía final en España y producen el 25% del total de emisiones de CO2. La calefacción y la producción de agua caliente son los vectores que más energía consumen en este sector.
Hasta ahora los poderes públicos han planteado algunas medidas para revertir esta situación, fundamentalmente a través de dos instrumentos: la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética 2004-2012 y sus Planes de Acción y el Código Técnico de la Edificación, que se aprobó en marzo de 2006 y que ya ha entrado en vigor. La Estrategia destinó 216 millones de euros de apoyo público en el período 2005-2007 para actuaciones de rehabilitación de la envolvente térmica, mejora de la mejora de la iluminación interior todo ello en los edificios existentes.
Por su parte el Código Técnico de la Edificación puede suponer un ahorro importante derivado de los requerimientos de aislamiento térmico y de equipamientos de energía solar que introduce, pero sólo en las nuevas edificaciones o en las grandes rehabilitaciones, y no en el parque edificatorio existente, que está fuera de su ámbito de aplicación. Las exigencias energéticas que se derivan de la aplicación de este código se calcula que pueden suponer un ahorro de energía en dichos edificios de entre un 30 a un 40% y una reducción de emisiones de CO2 de entre un 30 y un 55%.
Un primer aspecto importante es el control y vigilancia estricta de la aplicación de esta nueva norma a través de los correspondientes instrumentos de inspección. Esto no está de más recordarlo si tenemos en cuenta la escasa vigilancia que se hace de muchas de las normas que se aprueban en este país.
Otros instrumentos complementarios para el desarrollo de estas medidas son la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia 2007-2020, las Medidas Urgentes aprobadas para el desarrollo de la misma y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) de agosto de 2007.
Pero estas dos actuaciones no son suficientes para revertir la tendencia de aumento del consumo energético en este sector. Para conseguir una reducción más sustancial y efectiva del despilfarro y de la ineficiencia energética no basta con las medidas mencionadas.
HACE FALTA UN PLAN ESTATAL DE REHABILITACIÓN
CCOO ha planteado que se debería elaborar un plan estatal de rehabilitación de edificios que, con una adecuada dotación económica,
permita en el parque edificatorio existente acometer, tanto en viviendas
como en edificios públicos y privados de los sectores servicios, comercial e industrial, medidas de climatización y mejora de los aislamientos, con materiales sostenibles, así como la incorporación de energía solar. Una actuación pública de este tipo ayudaría a reducir las emisiones energéticas del sector y contribuiría a mitigar la perdida de empleo que se está produciendo en este sector como consecuencia de la crisis inmobiliaria y económica. Además, se necesita una ley estatal básica que limite el uso de la energía para evitar la ineficiencia y el derroche, al menos en el sector de servicios y comercial, ya que es uno de los sectores difusos en los que más está aumentando el consumo abusivo. En unos casos se trataría de evitar o limitar esos usos despilfarradores y en otros de establecer porcentajes, períodos temporales o tecnologías, especialmente en lo que se refiere a iluminación y climatización.
Una norma de este tipo debería incluir instrumentos de planificación para el ahorro y la eficiencia, regular la gestión de la demanda de energía,
incluyendo la introducción de la “Certificación Energética de Edificios” (CTE) y establecer los órganos adecuados para desarrollar esas políticas.
Parece evidente que si queremos acometer las medidas que inviertan la tendencia arriba expresada, es necesario avanzar hacia un nuevo modelo
constructivo, una nueva forma de entender la construcción.
Para empezar, nos surgen dos preguntas. En un sector inmovilista y de gran inercia en su funcionamiento: ¿Es posible hablar de cambio de modelo?, y, lo que parece más importante, ¿En qué debemos basar esta nueva forma de actuación?
¿PODEMOS HABLAR DE UN CAMBIO DE MODELO?
Como comentábamos, el sector de la construcción presenta una alta inercia, las formas están asentadas en una tradición francamente inmovilista; cualquier modificación en los planteamientos constructivos encontrará frenos de todo tipo (personal, en todo el escalafón, acostumbrado a hacer las cosas de una manera, dificultad en la utilización de nuevos materiales, nuevas técnicas constructivas,…). Igualmente cierto es que, en la actualidad, disponemos de una batería de conocimientos teóricos y experiencias contrastadas que avalan los fundamentos de esta nueva orientación constructiva.
A pesar de las dificultades inherentes a toda realidad emergente, nos encontramos en un momento en que junto al desarrollo de múltiples disciplinas que reman a favor de estos planteamientos, se dan una serie de factores de indudable interés.
En primer lugar, el precio alcanzado por el petróleo (los 108 dólares por barril de crudo que se llegaron a pagar recientemente, alcanzando su máximo histórico) hace imprescindible “inventar” nuevas formas de producción y consumo y la construcción de edificios no puede ser una excepción.
En segundo lugar, parece evidente que hemos traspasado todas las barreras que el sentido común “ecológico” nos impone. Y nos ha explotado en las manos, nos ha explotado en forma de calentamiento global, que impone la necesidad de reducir la emisión de gases invernadero a la atmósfera y, nuevamente, parece que la construcción de edificios tiene una alta responsabilidad.
Y, por último, y no menos importante, nos hemos dado cuenta que lo verde vende, lo ecológico tiene una alta aceptación social. La desaceleración, el pinchazo de la famosa burbuja, hacen que los edificios con el sello de “ecológicos” tengan un valor añadido importante y, en definitiva, puedan de forma exitosa diferenciar sus productos de los de la competencia.
Fuente: Martínez Camarero, Carlos; Baño Nieva, Antonio; Vigil-Escalera del Pozo, Alberto. (2008) "Hacia un nuevo modelo de construcción sostenible". Revista Ambienta nº 72. Abril 2008.
Artículo completo:
0407 - 200804 Hacia un nuevo modelo de construcción sostenible PRO E-DIS-REH ASO INF.pdf