Los modos de transporte más respetuosos con el medio ambiente, el transporte de viajeros en ferrocarril y marítimo, tuvieron tasas de crecimiento interanual más bajas, 1,9% y 2,6% respectivamente.
Distribución modal del transporte interior de viajeros en España (% viajeros-kilómetro).

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Ministerio de Fomento, Informe Sostenibilidad en España 2006, OSE.
En cuanto a la distribución modal, el transporte por carretera ha mantenido entre 1990 y 2005 una cuota de mercado cercana al 90%. El ferrocarril ha pasado del 7% al 5%, a pesar del aumento de demanda absoluta. El transporte aéreo va aumentando de modo neto su cuota de mercado pasando del 3% al 5%.
Existen diferencias significativas entre regiones en la distribución modal de los desplazamientos. Como media, en España, se utiliza el coche aproximadamente en el 75% de los viajes cortos. En las grandes ciudades el peso del transporte público es mayor; así en la Comunidad de Madrid, el vehículo privado se utiliza en el 56% de los desplazamientos. Por el contrario, en Baleares se utiliza el coche en el 88% de los casos. La utilización del transporte público, autobús, metro y tren, varía considerablemente entre Comunidades Autónomas.
El automóvil absorbe un porcentaje de viajes ligeramente inferiores a la media europea, pasando del 81% en 2000 a valores cercanos al 83% en 2005 (en viajeros-Km.). Este proceso ha venido acompañado de un crecimiento de la motorización, que ha pasado de 404 automóviles por cada mil habitantes en 1990 hasta los 636 de 2005.
Porcentaje de viajes en automóvil (% viajeros-kilómetro)

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del Ministerio de Fomento, Informe Sostenibilidad en España 2006, OSE.
Las razones que explican este proceso, son el crecimiento económico, la mayor rapidez, comodidad y flexibilidad del vehículo privado y la dispersión de la población en desarrollos urbanos cada vez menos densos. Por otra parte, el usuario sólo percibe una parte de los costes del uso del automóvil, y la sensibilidad social de asumir reducir las externalidades mediante la elección de modos más sostenibles está poco desarrollada.
Esta situación es algo diferente en las ciudades, sobre todo en las más grandes, donde el transporte público está más desarrollado y compite en tiempo y oferta con el automóvil. No obstante se precisan medidas de restricción de la circulación y prioridad al transporte público para conseguir un equilibrio entre transporte público y privado.
En las periferias de las ciudades y en el medio rural, la accesibilidad en transporte público se reduce, lo que conlleva un mayor uso del automóvil. La expansión urbana de baja densidad también contribuye a la dependencia del automóvil y a sus efectos negativos.
Evaluación
A nivel nacional se mantiene la tendencia de desequilibrio en el reparto de los modos de transporte de viajeros. El crecimiento del transporte se está desplazando hacia la carretera y la aviación en vez de hacia el transporte ferroviario y marítimo, fomentándose y desarrollándose así los modos de transporte menos eficientes desde el punto de vista energético y medioambiental. Estas tendencias, según la Política Común de Transportes, están en conflicto con el objetivo de mejorar el equilibrio modal para el 2010. Este desequilibrio se ve favorecido por una inadecuada estructura de precios la cual no optimiza el reparto modal: los precios siguen favoreciendo al vehículo privado sobre el transporte público.
Para conseguir una movilidad sostenible es preciso aplicar medidas tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda. Se ha de aprovechar la capacidad existente de las infraestructuras de todos los modos, desarrollar la intermodalidad e integración de modos de transporte, y cambiar los hábitos de elección modal. El principio de co-modalidad pretende encontrar el papel de cada modo, para desarrollar sus capacidades de absorber demanda y tender a un sistema más sostenible.
Fuente: Sostenibilidad en España 2007. OSE.