Esta misma necesidad de equilibrio territorial se produce a todos los niveles, desde el ámbito comarcal incluso, ya que sustenta la base del desarrollo económico y la equidad social.
Por ello reviste una importancia fundamental la cuestión de la internalización de los costes externos y, en particular, de los costes ambientales en la tarificación de las infraestructuras que todo usuario deberá pagar.
Los usuarios de los transportes no siempre pagan los costes que generan. La estructura de los precios no suele reflejar íntegramente los costes de la infraestructura, así como tampoco de la congestión, de los efectos nocivos para el medio ambiente y de los accidentes.
A nivel general, la saturación de algunos ejes importantes se debe en parte a los retrasos en completar una red de infraestructuras. En cambio, en las zonas en que los flujos son demasiado escasos para rentabilizar las infraestructuras, esos mismos retrasos impiden conectar correctamente las regiones periféricas y aisladas.
El Consejo Europeo de Essen seleccionó en 1994 una serie de grandes proyectos prioritarios, que se completaron a continuación con planes generales adoptados por el Parlamento Europeo y el Consejo, y que sirvieron de base a la Unión Europea para cofinanciar la red de transporte transeuropea.
Sólo se ha realizado una quinta parte de las infraestructuras previstas en las orientaciones comunitarias adoptadas por el Consejo y el Parlamento. Los tramos nacionales de las redes no materializarán su dimensión transeuropea sino en el medio plazo. El problema de la conexión de las infraestructuras viene principalmente determinado por su elevado coste.
La falta de capitales públicos y privados debe compensarse con políticas innovadoras de tarificación y de financiación de las infraestructuras. La financiación pública debe ser más selectiva y centrarse en los grandes proyectos necesarios para reforzar la cohesión territorial, así como en las inversiones que optimicen la capacidad de las infraestructuras y contribuyan a la supresión de los puntos de estrangulamiento.
En España, el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) tiene el objetivo de abordar los retos a los que ha de hacer frente el sistema de transporte y proponer las medidas que puedan contribuir a mejorar la competitividad económica, la cohesión territorial y social, y la seguridad y calidad del servicio en todos los modos de transporte desde los principios de racionalidad y eficiencia en el uso de los recursos.
Fuente: Fundación Movilidad.