La gestión del transporte presenta muchas complejidades que deberán ser tenidos en cuenta por los planificadores:
- Muchas de las políticas y medidas tipo que deben contemplarse se deciden y se desarrollan en y desde ámbitos territoriales y niveles de gobierno diferente al local.
La primera causa de complejidad es el incremento de los intercambios de flujos entre territorios –en extensión e intensidad.
La creciente interdependencia entre ciudades y territorios ha puesto en evidencia que un gobierno territorial, de una ciudad o región, no puede limitarse a su territorio administrativo.
Cada política o estrategia plantea un marco territorial de referencia diferente. Es necesario que la acción política – en base a acuerdos y alianzas pueda superar los límites del término municipal.
- Las políticas de transporte y movilidad –en sentido estricto- son únicamente una parte de la solución. Una gran parte de las soluciones no depende de las funciones y las competencias formalmente asignadas a los departamentos de transporte y movilidad.
Los temas relacionados con el transporte y la movilidad son diversos y altamente interconectados con muchas políticas públicas.
Las políticas de transporte y movilidad requieren aproximaciones integradas entre la planificación ambiental, el desarrollo urbano y las políticas de desarrollo económico. Pero no existen mecanismos –horizontales o verticales capaces de integrar los amplios impactos de la movilidad.
Al mismo tiempo, incrementa la conciencia en torno al impacto y las implicaciones sociales, económicas y ambientales de las políticas de movilidad.
- Las decisiones sobre transporte y movilidad afectan a una pluralidad de agentes con una pluralidad de intereses legítimos. Que pueden ser complementarios pero también, en algunos casos contrapuestos. Y que se expresan, a menudo, de forma conflictiva.
En torno a las decisiones de transporte y movilidad puede identificarse una red muy compleja de intereses y objetivos.
La búsqueda del equilibrio y la articulación entre los diferentes intereses legítimos se convierte en un rol clave de la acción de gobierno.
Con la dificultad añadida, en el caso de las políticas de movilidad, los ciudadanos a menudo juegan diferentes roles al mismo tiempo - vecinos, peatones, conductores, etc.
La capacidad de concertación y articulación de intereses es la clave del éxito de la capacidad de implantación de muchas medidas.
- La racionalidad técnica, el conocimiento que, tradicionalmente había sido el fundamento de las decisiones, presenta márgenes de incertidumbre importantes y, además, se encuentra fragmentado entre los diversos actores implicados.
El conocimiento para la toma de decisiones es siempre limitado.
Nadie tiene suficiente conocimiento para resolver unilateralmente cuestiones complejas. Sin articular la cooperación entre los diferentes actores difícilmente puede lograrse una decisión razonable.
Como señala Prats “Las políticas se construyen como un saber práctico que emerge de la interacción y las pequeñas contribuciones de muchas personas, sin pretensiones de verdad absoluta, con un espíritu experimentalista y adaptativo, donde tan importante como los resultados es el aprendizaje que se produce por el camino”.
- La capacidad de conseguir cambios sustantivos en la situación actual depende, básicamente, de la capacidad de conseguir cambios significativos en los comportamientos y estilos de vida de los ciudadanos.
Una de las afirmaciones que se repiten con más frecuencia en el análisis de las diferentes estrategias tipo es “es necesario un cambio cultural”.
Introducir cambios significativos en el modelo actual exige influenciar las decisiones y comportamientos cotidianos de muchas personas, abordando simultáneamente diferentes factores –normalmente interrelacionados e interdependientes.
Será necesario disponer –explicita o tácitamente- de una visión y una estrategia compartida y actualizada; la capacidad de llegar a acuerdos entre instituciones –públicas o privadas, entre diferentes políticas, niveles de gobierno y ámbitos territoriales-, la capacidad de articular intereses, esfuerzos y compromisos para el desarrollo de proyectos complejos, la existencia de liderazgos formales e informales entre los actores institucionales clave, el desarrollo de una cultura ciudadana de acción y compromiso cívico, etc.
La capacidad de organización colectiva no puede darse por supuesta. Pero es posible construirla y fortalecerla de forma consciente, desarrollando nuevas funciones, nuevas técnicas.
Los procesos de planificación colaborativa, la utilización de métodos y técnicas de gestión de proyectos en red; los sistemas de participación ciudadana, son algunas de estas herramientas.
Fuente: Fundación Movilidad