El tratamiento de datos sobre el tráfico y los recorridos puede proporcionar información,
asistencia y control dinámico del transporte para los viajeros, los conductores, los operadores de flotas y los administradores de la red. Ya existen varias aplicaciones para el transporte por carretera, ferrocarril o por vía navegable. En los próximos años, el proyecto europeo Galileo, de radionavegación por satélite, pretende mejora estas aplicaciones.
Asimismo, la tarificación inteligente se considera cada vez en mayor medida un método efectivo de gestión de la demanda. En el transporte público, el uso de SIT facilita una mejor gestión de las operaciones y de los nuevos servicios (gestión de las flotas, sistemas de información al viajero, sistemas de billetaje, etc.). El éxito de estos sistemas estará condicionado a su vez por su universalidad y compatibilidad a nivel dentro y fuera de cada país o región. Para que estas aplicaciones puedan compartir datos, debe haber protocolos de intercambio de datos. Las partes interesadas han señalado que las normas deben ser interoperativas y estar abiertas a la innovación; los sistemas inteligentes de transporte deberían utilizar tarjetas inteligentes que puedan funcionar en varios modos de transporte, desempeñar funciones diversas (pagos relacionados con el transporte, servicios distintos al transporte, estacionamiento y regímenes de fidelización) y valer para zonas y, a más largo plazo, países distintos.
En las redes urbanas, la disponibilidad de información sobre trayectos multimodales e interoperativos se convierte en clave para la satisfacción de las necesidades de los usuarios.
Con los SIT podría conseguirse una capacidad suplementaria de las infraestructuras gracias a un uso más eficaz del espacio vial.
Fuente: Fundación Movilidad.