La sostenibilidad territorial engloba tres tipos de desarrollo. El desarrollo económico, el desarrollo social y la sostenibilidad ambiental.
El desarrollo económico está estrechamente vinculado al de crecimiento de las actividades económicas y del bienestar material de la población de un país.
El desarrollo social incluye la dinámica de la población en los aspectos de crecimiento , los estados de población en cuestiones de empleo, renta y consumo, y el bienestar como acceso a los servicios sociales.
La sostenibilidad ambiental significa preservar el capital natural. Requiere de nuestro consumo de recursos materiales, hídricos y energéticos renovables no supere la capacidad de los sistemas naturales para reponerlos, y que la velocidad a la que consumimos recursos no renovables duraderos.
El protagonismo del territorio se manifiesta en la consideración de dos aspectos: el equilibrio y la diversidad territorial.
Fuente: Zoido, F. et al. (2005). Andalucía. Segundo informe de Desarrollo Territorial.