En lo referente a espacios agrícolas es muy relevante analizar el grado de orientación de los mismos hacia cultivos y usos lo más cercanos posibles a la potencialidad o capacidad del territorio. La realización de nuevos regadíos en zonas escasas de agua, o en zonas de acuíferos sobreexplotados no es compatible con el desarrollo sostenible, especialmente en un escenario probable de cambio climático.
En cuanto a las zonas forestales y espacios naturales, como ecosistemas de gran diversidad y funcionalidad singular, hay que atender a sus funciones clave para contener la erosión o para el mantenimiento del ciclo hidrológico, además de considerar la serie de funciones económicas y sociales que desempeñan por sus valores paisajísticos y recreativos, así como para la conservación de las culturas tradicionales. La importante fragmentación (especialmente por carreteras e infraestructuras) y las perturbaciones que se están produciendo en estos ecosistemas por la urbanización extensiva que tiende a sitiarlos, cuando no a invadirlos, así como la escasa disponibilidad de recursos para su gestión, además de una importante degradación por los muchos incendios forestales no compatibles con sus sostenibilidad a largo plazo. Estas pérdidas, generalmente, no valoradas económicamente, contrastan con el hecho de que la sociedad demanda cada vez más las múltiples funciones de estos ecosistemas y su contribución al bienestar y al propio desarrollo socioeconómico.
Las zonas húmedas y láminas de agua son ecosistemas de especial interés para la biodiversidad y para los procesos relacionados con el ciclo hidrológico. Cualquier cambio en estos ecosistemas, y no sólo en las superficies sino también en los procesos en los que intervienen, debe ser evaluado debidamente, también desde un punto de vista socioeconómico. Los humedales de España presentan, en particular, dada su situación estratégica, un gran interés para las especies migratorias y el estado de los mismos es vital para su ciclo de vida.
Es especialmente significativa la desaparición de los paisajes culturales que se han formado a partir de la interacción hombre-naturaleza. El mantenimiento de este tipo de paisaje concierne a una gran cantidad de territorio e implica la conservación de los equilibrios socioeconómicos y ecológicos tradicionales.
Tanto en el período analizado como en el periodo de actualización, de todos los procesos observados que afectan a superficies de agua, agrícolas, forestales y artificiales, los más profundos y transcendentes son aquellos relacionados con la artificialización del suelo. La artificialización acarrea graves consecuencias sobre la sostenibilidad ambiental por su intensidad espacial, así como su carácter irreversible y por otras secuelas y efectos muy significativos en lo referente las dimensiones sociales y económicas de la sostenibilidad del desarrollo.
Dada la relevancia de este expansivo e incontrolado fenómeno y sus repercusiones en el resto de los otros procesos de cambio de ocupación del suelo, en este capítulo final se plantea una reflexión centrada en las transformaciones recientes del suelo artificial, avanzando algunas estimaciones en cuanto a su evolución en los últimos años y las tendencias actuales en base a la información disponible a modo de simple prognosis.
Fuente: OSE (2005). Cambios de ocupación del suelo en España. Implicaciones para la sostenibilidad. Estudio realizado a partir del proyecto CORINE Land Cover.
Más información:
Prognosis - Cambios de Ocupación del Suelo en España