Se ha pretendido presentar una evaluación de los recursos hídricos de España basada en 71 Indicadores seleccionados por su relevancia y representatividad (41 indicadores para las aguas superficiales extraídos de la Dirección General de Agua del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino y 30 indicadores para aguas subterráneas de la Directiva Marco del Agua (DMA).
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Como muestran estos Indicadores, se han conseguido progresos significativos en eficiencia en el uso del recurso y en mejora de la calidad cuando ha habido programas ambiciosos.
Agua y Sostenibilidad: Funcionalidad de las cuencas se presenta como instrumento de análisis de la gestión del agua en España y una aproximación metodológica a las cuencas tomando como ejemplo tres cuencas piloto representativas (el Segura, el Jalón y las cuencas internas de Cataluña).
Como principales resultados del análisis de la funcionalidad de las cuencas se puede resaltar que las cuencas son valiosos ecosistemas, generadoras de bienes y servicios y verdaderas fábricas de agua. Recuperar y mantener las cuencas hidrográficas supone asegurar las múltiples funciones del agua, y hacer posible su uso racional, ahora y en el futuro, al servicio de un desarrollo más sostenible.
Se simplifica la cuenca hidrográfica como si toda ella se redujera a su punto de desagüe al mar y como si allí hubiera un grifo del que saliera toda el agua que los habitantes de la cuenca pueden utilizar. Tal es el mensaje que transmite el concepto de recurso hídrico, un caudal que fluye hacia el mar a través de un embudo.
La metáfora del grifo informa de que los recursos hídricos medios del país son unos 110 km3 al año. Los contadores de caudal que son los desagües de las principales cuencas hidrográficas arrojan esa cifra. Si este recurso hídrico se divide entre la población cada habitante tocaría a unos 2.500 m3 de agua anuales.
De media cada habitante transforma en vapor de agua el 50% del agua que consume, y por tanto, el restante volviera a los cauces como vertido de aguas residuales.
Normalmente, los consumos se distribuyen a lo largo de la red de drenaje de forma no homogénea, y los retornos de unos consumidores son utilizados por otros situados aguas debajo de la red de drenaje. Las únicas limitaciones a un uso perfecto en cadena están relacionadas con la calidad del agua y con la energía necesaria para transportarla y depurarla.
Es necesario introducir progresivamente el concepto de funcionalidad de las cuencas como elemento clave en las evaluaciones de sostenibilidad y dentro de los programas de Cambio Climático.
El informe puede ayudar a optimizar la información disponible para mejorar la planificación y las estrategias de adaptación ante el fenómeno del cambio climático, que conlleva impactos significativos en el ciclo hidrológico y en la disponibilidad de recursos.
Por ello mantener y mejorar la funcionalidad de las cuencas y de sus ecosistemas asociados, cada vez más vulnerables, es esencial para garantizar la fuente de suministro de bienes y servicios ambientales.